✅ Habanos: el mejor tabaco de Cuba y del mundo.

Habanos: el mejor tabaco de Cuba y del mundo.

Si fumar es un placer para los cubanos, entonces es un acto tan significativo como para incluirlo en la religión y en las manifestaciones artísticas. La economía y la sociedad cubana progresaron a la par que el habano ganaba popularidad y prestigio mundial. Visitar hoy una fábrica de tabaco, donde se mantiene una tradición única en el mundo como las lecturas de tabaquería, o asistir a una celebración en las religiones afrocubanas es percibir cuán importante es este producto para los nativos.

La planta del tabaco tiene su procedencia en América del Sur y se cree que llegó a la mayor de las Antillas hace alrededor de unos  dos mil o tres mil años. Los taínos, unos de los pueblos originarios, eran los principales consumidores del tabaco, pues  formaba parte de rituales para acompañar ceremonias sociales y religiosas.

Un poco de historia

Cuando el almirante Cristóbal Colón llegó a Cuba en 1492 fue recibido por aborígenes, en canoas que fumaban tabacos con gran deleite. Obviamente se entiende por qué, más tarde, los europeos llegados al Nuevo Mundo comenzaron a fumar también. Más adelante Colón notó que aspirar esta exótica planta era una original manera de comunicarse e invocar a los dioses. El Behíque, hechicero de las aldeas aborígenes buscaba respuestas a problemas de salud u otras dificultades mediante el humo del tabaco.

Con la llegada de los esclavos traídos de África y la fusión de su cultura con la europea y la autóctona surge una nueva cultura, la criolla, donde el tabaco conserva un importante rol religioso. La Santería, o Regla de Osha, el Palo Monte, así como lo sociedad secreta Abakua o Ñañiguismo tienen al humo del tabaco como un importante puente para comunicarse con los muertos en el más allá, para realizar limpiezas religiosas, sacar malos espíritus del cuerpo y como ofrendas a algunas deidades. Por eso a veces, algunos practicantes de estas religiones, fuman tabaco no para su deleite personal, sino como parte del ceremonial, ofreciéndoselo a un ser superior, sea un ancestro o una deidad protectora.

Se denominan habanos a todos los tabacos producidos únicamente con material cubano. Para que un puro, se considere legítimo, tiene que, además, haber sido manufacturado en Cuba. Aunque su denominación: “habanos”, significa de manera literal “algo de La Habana”, el término refiere a todos los tabacos que se hacen en esta isla.

La cuna del Habano

En Cuba se siguen haciendo, a mano, los mejores tabacos del mundo. ¿Por qué son tan especiales? Las capas de estos puros, a diferencia de las que se producen en otras regiones del planeta, tienen un sabor dulzón y se caracterizan por un mayor contenido en azúcares y menor proporción de nicotina, lo que se complementa muy bien con el sabor y el aroma del resto del material empleado en su concepción.

El habano sabe a tabaco, ya que en su elaboración no interviene ningún aromatizante específico. Podrá ser suave, penetrante, fuerte o discreto, según la proporción y el tipo de tabaco con que se ha confeccionado; pero su excelencia es indudable.

El mejor tabaco es el que se cosecha en Pinar del Río, zona tabacalera por excelencia gracias a un clima especial y una tierra de alta calidad, que hacen que las hojas se desarrollen en perfecto estado, con buena elasticidad y sabor. Desde su siembra hasta su recogida, es un tabaco especial. En Cuba se tiene una tradición propia en la producción de tabaco que no se encuentra en otro país, porque ha pasado de padres a hijos durante varios años. La experiencia acumulada en sus manos generación tras generación, como una tradición atesorada a través de los siglos, han colocado a los habanos a la cabeza de los mejores tabacos del mundo.

Habanos: símbolo de cubanía

Los puros cubanos tienen fama internacional gracias a sus peculiaridades, hijos de la tierra donde se producen. En múltiples países se asocian a comodidad material y un alto estatus e incluso constituyen un indicador de elegancia y refinamiento en las clases altas. Sin embargo, para nosotros es más que eso, es una expresión inequívoca de cultura y tradición. El tabaco forma parte de nuestra identidad nacional, de lo que nos define como cubanos ante el resto del mundo, es una forma de ver y sentir Cuba. Es un símbolo de cubanía en toda su expresión.

Cada vez que se da una fumada a un puro cubano puede pensarse que tras ese sencillo evento se esconde una magia avalada por dioses aborígenes o procedentes de África, que una vez llegaron a Cuba y asimilaron esa planta como suya en sus tradiciones y gustos.

Fumar habanos, además de ser un acto de distinción, es el resumen de toda una tradición mágica que tiene tantos años como los de la propia hoja, benefactora de los puros más importantes del mundo.