La magia de Gibara | Viajar a Cuba está de Moda
Gibara | Gabriel González

La magia de Gibara

Enmarcada en una peculiar orografía, que a lo lejos parece una acuarela diluida por la bruma, se levanta la pequeña ciudad de Gibara. Nadie diría al acercarse que por sus calles transita una especie de embrujo que ha atrapado a más de uno para hacerle volver.

Fue esa gracia misteriosa la que atrajo a Humberto Solás, uno de los mejores realizadores del cine cubano, quien se encargó de situar a Gibara en el mapa mundial contemporáneo escogiéndole como sede de su Festival Internacional de Cine Pobre, hoy Festival Internacional de Cine de Gibara.


Hasta esa fecha, 2003, el poblado era un precioso enclave de pescadores que habría sido escenario de uno de los momentos más trascendentes para la isla de Cuba: el encuentro de Cristóbal Colón con los aborígenes.  Los mismos que habían sido precavidos el 28 de octubre de 1492 al avistar los barcos de Colón en la Bahía de Bariay, el 1 de noviembre en Gibara se mostraron amigables. Este, según varios historiadores, fue el lugar real de encuentro de las dos culturas en tierra cubana. Tal es así que, gracias a expresiones de los aborígenes,  el almirante llamó Río de Mares a la gran bahía por la que navegaba, según registró el Padre las Casas en el diario de navegación. De esa fecha también datan dos topónimos colombinos que han llegado hasta hoy: la Silla de Gibara y la Loma de la Mezquita.

Festival Internacional de Cine de GibaraFestival Internacional de Cine de Gibara 2019 | Tomado de  https://ficgibara.com

La además conocida como Villa Blanca de los Cangrejos, por las otrora paredes blancas de sus murallas y la gran cantidad de cangrejos que habitan la zona, fue fundada oficialmente el 16 de enero de 1817 con la colocación de la primera piedra del Fuerte San Fernando, hoy Batería de Fernando VII, que ha sido reformada y puede visitarse y en la que perduran los cañones que defendían la ciudad.

El territorio gibareño también ha aportado dos grandes voces literarias a la cultura nacional: allí nacieron Guillermo Cabrera Infante, Premio Cervantes 1997 (Gibara, 22 de abril de 1929), y Reynaldo Arenas (Aguas Claras, 16 de julio de 1943). Leyendo sus obras diríase que ambos tomaron a bocanadas la energía de Gibara, donde el viento ejerce un inmenso poder sobre el mar batiendo sin descanso, encrespando las olas. Esta capacidad convierte al poblado en el paraíso de la brisa marina y ha valido para dotarle con uno de los cuatro parques eólicos de Cuba.

Centro histórico de Gibara | Gabriel González

 

Igualmente, por allí circulan leyendas de tesoros de piratas como la del «Caballo Blanco», barco que dicen se encuentra hundido en el río Cacoyuguín, cuyo capitán tuvo tiempo de enterrar un cofre lleno de riquezas antes de ser apresado por soldados españoles y que desde entonces han buscado, sin éxito, antiguos piratas y actuales vecinos.

Hay diversos sitios de interés en la zona de Gibara que hay que visitar:

El centro histórico urbano de la ciudad: fue declarado Monumento Nacional en el año 2004. Compuesto por una serie de plazas, parques y edificaciones tales como la Plaza de la Fortaleza, donde se encuentra la Batería de Fernando VII; la Plaza Mayor o de Armas, actualmente parque Calixto García, con la Iglesia Parroquial y la Estatua de la Libertad como epicentros y la Plaza del Cementerio o Colón, actualmente Plaza de la Cultura, en la que destaca la Casa de Cultura. El trazado urbano es muy singular y en él se suceden edificaciones con amplios portales, columnas y frontones neoclásicos, muchos de ellos con patios coloniales y zaguanes.

Piezas de Museo de Arte de Gibara | Germán Veloz Plasencia


Museo de Arte: ubicado en  la segunda planta de una de construcción doméstica de estilo neoclásico de la segunda mitad del siglo XIX, en la calle Independencia  no.19  entre Luz Caballero y J. Peralta, posee una colección de arte decorativo compuesta por 2200 objetos y muebles de estilo de los siglos XIX y XX, en su mayoría provenientes de países europeos.

Museo de Historia Natural: situado en la calle Luz Caballero no.23, contiene muestras muy valiosas que documentan la historia natural marina del territorio. Su colección, de exhibición permanente, está compuesta por 2904 piezas de siete temáticas: aves, mamíferos, reptiles, moluscos, botánica, geología y fondo marino.

Museo de Arte Gibara | Germán Veloz Plasencia en Granma http://bit.ly/2JdJhHv

Cueva de los Panaderos: con una antigüedad calculada de 90 millones de años, esta cueva se ubica en la zona conocida como Polja del Cementerio. Parece que fue descubierta a inicios del siglo XIX y su nombre inicial fue la Cueva del Silencio. Luego fue visitada frecuentemente por miembros del gremio de panaderos, quienes dejaron pruebas escritas en sus paredes de las zonas hasta las que llegaron. Según los espeleólogos, la contribución de los panaderos a la exploración de la cueva es incuestionable y por ello se les rinde homenaje a través del nombre por el que más se conoce a esta formación geológica. En ella se han hallado pictografías y cerámica utilitaria de los aborígenes agroalfareros que poblaban el lugar. Puede ser visitada con guía especializado.

Playa Caletones: se encuentra a 30 minutos de Gibara, dentro de la reserva ecológica Caletones. Es muy recomendada para la práctica del buceo por sus aguas cristalinas, fina y blanca arena y por poseer una serie de piscinas naturales de agua de mar cuyo origen son varias cavernas inundadas. Una de estas formaciones, la Caverna Tanque Azul, es un cenote de 30 metros de largo por 15 de ancho y 7 metros de profundidad con aguas transparentes y reflejo azulado que da origen a su nombre. Las otras cavernas son la Poza del Pato, la Poza Negra y la Poza Fría, muy visitadas por los cubanos en vacaciones.

En Gibara existe una variada serie de hoteles y casas de alquiler que propician alojamiento a los visitantes todos los días del año. También en el pueblo se disfruta mucho del sabor de la comida marina que, junto a una gran oferta de platos cubanos, se sirven en las múltiples paladares y restaurantes de la localidad.

Bahía de Gibara | Gabriel González

Gibara también tiene un himno cuyo origen es deportivo. Fue inspirado por la destreza del pelotero gibareño Armelio Acosta al lanzar las llamadas bolas «submarinas» y es una habanera escrita por el poeta local Fernando Cuesta Mora con el título de La que sube. Musicalizada por Cándido de Ávila, se ha popularizado como ¡Viva Gibara! y en una de sus estrofas se resume la sensación mágica que provoca en sus visitantes este, uno de los pueblos con mayor encanto de la isla.

¡Viva Gibara, viva Gibara, la
Villa Blanca de los Cangrejos
la perla hermosa de nuestro Oriente
la soberana, la soberana de los ensueños!

 


Fotos:

1. En la portada: Gibara | Gabriel González en Flickr: http://bit.ly/2JtYRxE
2. Centro histórico urbano de Gibara | Gabriel González en Flickr: http://bit.ly/2JaR6gU
3. Piezas de loza del Museo de Arte de Gibara | Germán Velóz Plasencia en Granma.cu: http://bit.ly/2JdJhHv
4. Bahía de Gibara | Gabriel González en Flickr: http://bit.ly/2KOMBuv