➤ Música popular cubana: alimento para el alma divertir.
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Música popular: alimento para el alma divertir.

La música y los cubanos son, prácticamente un ente único. Todos los cubanos sentimos la música por dentro, y a veces ella es lo más reconfortante en momentos cruciales de la vida. Es la protagonista en festejos sociales y familiares a todo lo largo y ancho de la isla. Sin su presencia no es posible un festival, carnaval o acontecimiento cultural de cualquier carácter. Venir a Cuba es también sumergirse en su música, dejarse llevar por sus encantos, sus arraigadas mezclas de culturas africanas, españolas y hasta asiáticas.

En esta isla surgieron y se asentaron géneros y ritmos musicales hoy conocidos por todos, que forman parte inigualable de nuestro patrimonio sonoro. La música cubana es la expresión de ritmos y melodías originales, ya sean estos autóctonos o introducidos por los colonizadores y los esclavos africanos.

Géneros musicales en Cuba

El pasado, presente y futuro de  esta genuina  expresión cultural está determinado por numerosos ritmos, entre ellos el danzón, hijo de la danza, nieto de la contradanza, padre del mambo voluptuoso y sensual, abuelo del chachachá  preciso y cadencioso. Tanto el hijo como el nieto del danzón brillan en numerosos salones y concursos de baile de todas las latitudes y todo aquel que llega de visita quiere tirar su pasillo al compás de ellos.

La rumba de origen africano, pero se ha enraizado tanto en Cuba que hoy se considera el baile más clásico de los bailes latinoamericanos. Desde su surgimiento en los barracones y plantaciones de azúcar su instrumentación ha sido a partir de tres tumbadoras, que replican fuertemente aumentando la intensidad del baile. Era la vía de escape espiritual para los cimarrones y negros liberados. Su influencia ha sido fundamental para la música popular cubana, sobre todo para la guaracha, la conga, el mambo y el chachachá.

Por su parte la conga es quizá el baile popular cubano más añejo. Desde los primeros siglos de la Colonia, a los negros esclavos les permitían un día de celebración, como el Día de los Reyes en que bailaban y cantaban al ritmo de la conga. Así, mientras los hacendados festejaban en sus salones de baile, otros se movían ardientemente al ritmo de tambores e instrumentos rústicos. La conga arrastra una gran cantidad de personas bailando y cantando y cada región ha desarrollado y distinguido el género, así no se escucha igual una conga santiaguera que una camagüeyana o una de bejucal.

Y para enamorar o ahogar penas del corazón, nostalgia, ausencia y tristeza nada como un bolero, ese que nacido en el oriente cubano y que poco tiene que ver con el bolero español, y si mucho con la trova y la canción cubana y que adoptó, gracias a la clara influencia africana, el compás binario.

Y finalmente llega su majestad el son un género básico para la música popular cubana y que como bien dice el clásico “Échale salsita”, llegó justo para eso y en cuya evolución surge la salsa, género bailable que hoy recorre el mundo con mucha popularidad.

La música cubana

Músico cubano

La música cubana es uno de los pilares fundamentales de nuestra nación. Habla de la historia, las tradiciones y la identidad del cubano de todas las épocas. Los músicos y artistas cubanos son reconocidos en todo el mundo por su brillantez y talento, han recorrido el planeta y han hecho vibrar cientos de corazones. Y sobre todo sin duda alguna hacen mover los pies y las caderas de los nativos, los mismos que desde la niñez escuchamos a las abuelas y abuelos tararear “Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes, que los encuentro galantes y los quiero conocer , con sus trovas fascinantes que me las quiero aprender” o está más reciente “Vengo de donde el son pasa las horas enamorando a la rumba , cantándole aquel bolero, traigo mi religión y mi esperanza mezclada con mi tambor y mi melodía”. Ésas que expresan sentimientos, emociones y estados de ánimo, salpicadas con la alegría, la picardía y los múltiples sentidos ocultos tras frases y estribillos que reflejan situaciones y momentos trascendentales y cotidianos.

La música y los cubanos son inseparables. Para nosotros es inevitable escaparse de la música porque nos forma, nos modela, nos da nuestra identidad, esa que nos alimenta y divierte el alma.